Territorio verbal
Cómo se llama, qué promete y con qué tono lo dice. Incluye naming cuando el proyecto aún no tiene nombre o el que tiene ya no le sirve.
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El logotipo es lo que más se mira y lo que menos trabaja. Diseñamos la parte que sostiene una identidad —nombre, tono, color y tipografía— y la entregamos en un manual que otra persona puede seguir sin nosotros delante.
Qué se entrega
Cada encargo de marca sale del estudio con estas cinco piezas. Ninguna es opcional, porque quitar una de ellas es exactamente lo que hace que una marca se descomponga a los seis meses.
Cómo se llama, qué promete y con qué tono lo dice. Incluye naming cuando el proyecto aún no tiene nombre o el que tiene ya no le sirve.
Marca principal, versión reducida, símbolo suelto y las combinaciones que hacen falta en horizontal, en vertical y en un favicon de 32 píxeles.
Paleta con sus equivalencias digitales e impresas, tipografías con licencia resuelta, retículas, iconografía y criterio fotográfico.
Un documento corto y utilizable: qué se puede hacer, qué no, y los tres errores que siempre acaba cometiendo alguien que no estuvo en el proyecto.
Las piezas con las que la marca sale a la calle el primer día: papelería, firma de correo, plantillas de presentación y perfiles sociales.
Rediseño
Una marca no se cambia porque canse a quien la ve todos los días. Se cambia cuando ya no dice lo que la empresa hace, cuando el mercado al que se dirige es otro, cuando el nombre se confunde con el de un competidor o cuando técnicamente no se sostiene: un logotipo que no se lee en pantalla pequeña, una paleta sin contraste suficiente, una tipografía cuya licencia nadie compró nunca.
Si el problema es sólo que la web está anticuada, un rediseño de marca es la forma más cara de resolverlo. En ese caso lo decimos, y el encargo se convierte en un proyecto de diseño web con la identidad actual ordenada y documentada, que sale bastante más barato.
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Continuidad
El día que la identidad sale del estudio deja de estar en nuestras manos. La va a usar tu equipo, la imprenta del polígono, la persona que monta las presentaciones y el proveedor que hace los rótulos. Ninguno de ellos estuvo en las reuniones ni tiene por qué adivinar los criterios.
Por eso el manual está escrito para ellos y no para un jurado de diseño: reglas cortas, ejemplos de uso correcto e incorrecto, y los archivos en los formatos que cada uno va a pedir, incluidos los que un estudio suele olvidar hasta que alguien los reclama por teléfono.
Proceso
Entre cuatro y seis semanas, con dos puntos de decisión claros: uno al final del territorio y otro cuando hay que elegir ruta visual. Fuera de esos dos momentos no te pedimos que opines sobre trabajo a medio hacer.
Dos horas contigo y con quien tome decisiones. Qué vendes, a quién, contra quién compites y qué te ha dejado de funcionar.
Definimos posicionamiento, promesa y tono. Si hay naming, aquí salen las candidaturas con su comprobación de registro y de dominio.
Dos direcciones distintas y defendibles, presentadas sobre aplicaciones reales. Se elige una; la otra no se recicla ni se mezcla.
La ruta elegida se lleva hasta el final: variantes, paleta completa, tipografía, retícula, iconos y criterio fotográfico.
Manual de uso, archivos originales en todos los formatos y una sesión de traspaso grabada con tu equipo.
Dudas frecuentes
Dos rutas visuales completas, no diez logotipos sueltos. Cada ruta llega con su paleta, su tipografía y sus aplicaciones, para que puedas juzgar un sistema y no un dibujo aislado. Presentar diez opciones suele significar que ocho no estaban defendidas.
No lo tramitamos nosotros, pero antes de cerrar un nombre comprobamos que esté libre en la Oficina Española de Patentes y Marcas y que el dominio esté disponible. Con eso hecho, cualquier agente de la propiedad industrial puede presentar la solicitud sin sorpresas.
Es un encargo habitual. Auditamos lo que hay, corregimos lo que técnicamente no aguanta —contrastes, versiones que faltan, tipografías sin licencia— y construimos el sistema y el manual alrededor. Sale más corto y más barato que empezar de cero.
Vectoriales editables, SVG optimizado para web, PNG con fondo transparente en varias resoluciones, favicon y las versiones en un solo color para bordados, rotulación y sellos. Todo en una carpeta con nombres que se entienden.
Sí, y es lo más eficiente: el sistema visual nace ya pensado para pantalla, así que el proyecto web se ahorra la fase de traducir la identidad. Puedes verlo en diseño web y en desarrollo web.
Con ver el logotipo actual, la web y dos o tres piezas recientes ya podemos decirte si esto es un rediseño, un lavado de cara o un problema que no era de marca.